Por Jesús Ramírez Ferreiro
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Alguien ironizó diciendo que si Juárez hubiera ganado la guerra, el Paseo del Emperador hoy se llamaría Paseo de la Reforma, una broma que arrancó carcajadas en el castillo de Chapultepec. Recordaron que fueron días de acecho y mucha tensión en el Segundo Imperio Mexicano. Desde Europa todos siguieron las dos principales batallas que se libraron en la ciudad de México y en Querétaro, últimos bastiones del ejército imperialista comandados por Maximiliano de Habsburgo y su general Tomás Mejía.

El tiempo corría en su contra. La emperatriz Carlota Amalia se había cansado de visitar todas las cortes europeas para solicitar un solo ejército que pudiera contrarrestar el avance del ejército liberal mexicano y recuperar a la brevedad posible el Imperio, que, según Maximiliano, sería el ejemplo de las monarquías europeas, de la naciente democracia norteamericana y de las dictaduras que proliferaban en América Latina. El sueño imperial se derrumbaba en cada plaza que tomaban los liberales y con el avance sin resistencia del general Porfirio Díaz, quien estaba a punto de romper el cerco que se mantenía con esfuerzos en la capital.

Los días pasaban y las estrategias de la emperatriz Carlota parecían agotarse. En Inglaterra, su tía, la reina Victoria, le recordó su advertencia antes de que partiera, que lo mejor era no pararse por el polvorín de México, pero la princesa belga, respirando hondo para no quebrarse, le replicó que estaba esperanzada que su esposo recuperara el lugar que le fue arrebatado por su yerno Francisco José de Austria-Hungría.

Carlota ahora regresaba, presa de sus crisis nerviosas y severas noches de insomnio, para saber si su tía le prestaría un solo barco inglés con soldados para recuperar Veracruz y poner en jaque a Benito Juárez y a su ejército, pero nada de eso ocurrió. Buscaba alguna mirada de comprensión en el rostro de la tía, pero era inútil, cada corte que visitaba solo acentuaba su soledad y la infranqueable derrota. La reina Victoria se encontraba ocupada impidiendo otro levantamiento de los Boers, conteniendo la naturaleza expansionista prusiana de Bismarck o logrando vencer a la dinastía Quing con una nueva guerra del opio y hacerse definitivamente del control de China. México tenía muy poco que ofrecer.

El triunfo de Carlota Amalia por la gira de las cortes europeas se veía cada vez más lejano, aumentando su desesperación; para Napoleón II, Maximiliano de Habsburgo ya no era un títere que le interesaba manipular para detener el avance expansionista de los norteamericanos por sus territorios. Los gringos estaban tan enfrascados en su guerra civil, que ellos mismos estaban haciendo lo que en un principio le hubiera correspondido hacer al emperador austriaco.

La última carta por tirar, la que le quitaría el orgullo, pero podría salvar la vida de su esposo, era ir con su hermano Leopoldo II en Bruselas. Estaba exhausta, su educación imperial ya no le servía para contrarrestar los nervios y sus jaquecas constantes desnudaban los bordes inesperados de una futura locura. En su taburete había varias cartas con noticias de México que prefería ignorar hasta que no tuviera una solución.

La mirada seca y cortante del hermano fue lo primero que encontró la emperatriz cuando estaba en uno de los salones del palacio de Laeken. Comieron sin interrupciones y en silencio, la muerte reciente del padre les obligaba a moderar las emociones y mostrar respeto.

-¿Y si te dijera que no? –el tono indiferente y mecánico del rey la hacían vacilar. Así era cómo su hermano se adelantaba a una negativa.

Carlota empezó a temblar. Pensó que si hablaba comenzaría a tartamudear y perdería definitivamente el juicio.

-Sonora será tuya –cercó tajantemente a su hermano Leopoldo.

-Es de Napoleón –replicó expectante.

-Napoleón perdió sus derechos al abandonarnos –confirmó resentida. La última carta había sido tirada. Carlota anhelaba desesperada que el pez mordiera el anzuelo.

Hubo un silencio calculado por parte de Leopoldo. El caucho del Congo Belga le daba para rebasar pronto a los prusianos, pero las minas de Sonora terminarían de consolidar su Imperio. El hermano esbozó una sonrisa y asentó. A la semana siguiente, Carlota tenía una legión para enfrentarse a Juárez. Había más seguridad y fiereza en su actitud, pero la incertidumbre merodeaba, temía que cuando llegaran a México fuera demasiado tarde y encontrara a su esposo muerto. Todo debía ser calculado y sin desperdicio, se movió con maestría y discreción, no quería que alguien se enterara para no poner en alerta al gobierno mexicano.

Leopoldo intrigó, rebasó la discreción de la hermana y mandó a un embajador encubierto para proponerle a Francisco José, archiduque de Austria Hungría y hermano de su cuñado, una alianza que le permitiera aventajar a los franceses y norteamericanos para adueñarse definitivamente del suelo mexicano. Francisco José aceptó el pacto con escepticismo y recelo, bajo la condición de no ayudar a Maximiliano, que quedara claro que su proceder era para agrandar el Imperio, no para ayudar al hermano.

La legión contra México se agrandaba a espaldas de Carlota. Ella se volvió a cartear con el general Leonardo Márquez, aliado incondicional de su esposo. Le pidió no desesperar, debía conservar su retorno como un secreto de Estado para que los liberales mexicanos no tuvieran capacidad de respuesta. El general le dijo que la ayuda era urgente porque Mariano Escobedo, el general liberal al servicio de Juárez, había logrado cercar a Querétaro y amenazaba con cortar el suministro de agua en la ciudad.

Tomás Mejía pidió al emperador que se resguardara en el convento de las capuchinas que se encontraba en el centro de Querétaro, pero Maximiliano se negó. Él estaría al frente de batalla, convencido de que en cualquier instante asomaría algún ejército imperial de refuerzo que le ayudaría a rescatar el último bastión que aún conservaba su reino. Mientras él luchaba, ignoraba que belgas y austrohúngaros atravesaban el mar en su auxilio.

Antes de zarpar, la emperatriz envió un telegrama a Michele Hein, banquero que había dejado de apostar por el Segundo Imperio, pero que ahora recuperaba la confianza al saber de los reinos que los respaldaban. Heine se apresuró a prestar al general Leonardo Márquez, atrincherado en la capital, la cantidad solicitada para el parqué, la caballería y la paga que resistían en los cercos de la ciudad de México y Querétaro. Los nubarrones se comenzaban a despejar.

Carlota iba al frente de la legión belga, con una carta plenipotenciaria de su hermano para que ningún puerto en Europa le cerrara su salida al mar. Las jaquecas aminoraban, pero el insomnio no. Esos momentos de absoluta oscuridad, más que aterrarla, le daban templanza para enfrentar cualquier destino que se le atravesara. Seguir, seguir, eran las palabras que habían desplazado a la locura que intentaba instalarse de manera definitiva en su mente. Se embarcó desde el Havre, ignorando que entre la gente de su hermano también iban infiltrados austro-húngaros.

La noticia del embarque sorprendió a Napoleón II. Tenía tanta atención en los asuntos prusianos, que las comisiones del Imperio Mexicano las había desatendido sin el menor reparo; y ahora esto, Bélgica y Austria-Hungría queriéndose adelantar en la reconfiguración del tablero mundial. Rio un poco, después se lo tomó con seriedad y llamó al comisionado de asuntos americanos para pedirle que contactara a la emperatriz de México, antes de que saliera del puerto del Havre.

La cortesía de la carta que le entregó el comisionado hizo desconfiar a Carlota. Napoleón II rogaba a la emperatriz que una pequeña delegación de soldados franceses se pudiera sumar a su empresa de reconquista. Carlota rechazó la oferta. No caería de nuevo en la trampa del emperador. Ya los había manipulado al enviarlos a México sin hablar claro sobre los riesgos y las divisiones del país. Esta vez, libraría la batalla sin su entrometimiento, pero la insistencia continuó y la emperatriz calibró: si estallaba la guerra entre Francia y Prusia, Napoleón II estaría muy ocupado salvando el pellejo en su propio suelo, tendría más ejército y las narices francesas estarían alejadas de sus maniobras militares, por lo que aceptó.

Márquez notificó a Carlota que Juárez, desde San Luis Potosí, le envió un telegrama a Porfirio Díaz para que se decidiera a entrar a la capital, pero el general desalentó al presidente con un telegrama de regreso: el ejército imperial tenía nuevos bríos, había redefinido sus estrategias, ya no comían caballos por la falta de alimento y lo más desalentador era que no sabía de dónde habían obtenido más municiones. Ese jaque imprevisto de la emperatriz, al presidente Juárez, la llenó de una oscura dicha, temía que la fortuna fuera escasa y sus últimas energías en vano.

Juárez llamó a Mariano Escobedo para saber la situación de Querétaro: insostenible, sentenció abrumado el general. Más gente se estaba sumando al emperador, no entendían la aparición espontánea de recursos y el fervor imperial. Si hubieran estado dentro del cerco lo podrían comprender, con el dinero belga se habían pagado a regimientos dudosos de continuar de ese bando y a soldados de leva que sacrificaran su fervor liberal por las monedas que les ofrecía el emperador.

El cerco parecía resistir con mayor entusiasmo. La línea militar que con tanto esfuerzo había logrado construir Escobedo hoy tambaleaba. El príncipe de Salm-Salm, ese insólito aventurero que había abandonado todo en Prusia, había luchado del bando de los confederados en la guerra civil norteamericana y que después se había puesto bajo las órdenes del emperador Maximiliano, viviendo el desarraigo como la mayor de las aventuras, pudo rearmar un ejército en San Luis Potosí con la llegada de nuevos recursos, consiguiendo sacar nuevamente al presidente Juárez de su capital provisional.

Los liberales escuchaban el rugir del enemigo, pero todos se preguntaron si era un breve aliento o una avalancha que los destruiría. Carlota envió un telegrama de agradecimiento al príncipe. Salm-Salm logró dotar de disciplina a la dispersa guerrilla del norte y después del bajío, arrinconando nuevamente a Juárez a la ciudad de El Paso, su avance hacia la capital se veía cada vez más lejano. Los triunfos acumulados eran dedicados a la victoria de la emperatriz y del Imperio. No quería entusiasmarse Carlota, el triunfo estaba cerca, pero lo mismo pensó cuando le ofrecieron la corona mexicana, que tantos estragos de salud y fe le habían ocasionado. Se permitiría el entusiasmo cuando el esposo estuviera nuevamente sentado en la potestad de su reino.

Los dos meses que siguieron fueron una pesadilla para el gobierno liberal. Abraham Lincoln, el principal aliado de Juárez, había sido asesinado por la espalda en un teatro. Lo insólito y lo imprevisible le cerraban el paso al presidente liberal para que pudiera destruir de manera definitiva el acoso colonial europeo en su patria. Los rebrotes imperiales se hacían más robustos, atacando con venganza acumulada a los grupos improvisados de liberales que querían seguir luchando por la restauración de la República.

El furor repentino de la gente y el resurgimiento polarizado de la lucha fue un aliento para que la emperatriz se apresurara y llegara con la sangre definitiva que haría revivir al Imperio. Carlota, decidida, organizó las campañas. Todos querían intervenir en el diseño de la estrategia militar, pero ella defendió sus decisiones con violencia, nunca más volvería a ser el títere de un imperio europeo. Le aconsejaron que no estuviera en el terreno de lucha, pero nadie decidiría por ella, solo tenía dos opciones: el coraje o volverse loca. Optó por el carácter que construye a los imperios.

Entre más se acercaban las fuerzas belgas y austro-húngaras era imposible que no se filtrara la información del regreso de la amazona imperial que venía a rescatar al marido. Juárez mandó de inmediato al general Carlos Pacheco a que se alistara a aprovisionar el puerto de Veracruz, los enemigos no volverían a entrar al suelo mexicano.

El ejército de Pacheco ya esperaba a la legión belga comandada por Carlota. Veracruz vivió días arduos de combate, los disparos de los cañones se escuchaban sin cesar desde San Juan de Ulúa, varios barcos se incendiaron, pero el esfuerzo y el arrojo belga consiguieron traspasar el puerto y tomar el control de la ciudad. Juárez temió. Ya no contaba con la misma energía, la edad escaseaba y el ímpetu mermaba, todos sus esfuerzos para detener los avatares que se le imponían para gobernar, ahora resultaban ser más grandes. Suelo belga violando nuevamente la soberanía del mexicano, la desmoralización del ejército liberal sería inevitable y no se equivocó, más y más soldados de leva se querían vender al ejército imperialista al saber que pagaban puntuales los sueldos.

La toma de Veracruz fue clave para dejar sin recursos económicos al ejército liberal y para que más personas se sumaran al proyecto imperial. Los indecisos que no sabían a qué bando adherirse, se inclinaron por la emperatriz y se lanzaron a las calles para degollar y perseguir a los detractores del emperador. Los nervios de Carlota se recuperaba, las jaquecas habían desaparecido y el insomnio angustiante que tantas veces la persiguieron por las noches, fue borrado por un insomnio vigoroso que la impulsaban a seguir, a no descansar, hasta volver a sentarse en el trono imperial de Chapultepec.

No habría una segunda Puebla que derrotara a los invasores. El ejército belga era más sanguinario y las prácticas implementadas en el Congo no dejaron momento para discutir de qué bando se debía estar: cortaban manos, violaban a las mujeres que se oponían, los niños eran reclutados y los hombres mayores eran utilizados como espías y delatores para acabar a la prontitud con la resistencia liberal. Se le rogó a la emperatriz que interviniera. Ella solo dio la espalda y siguió su camino, nadie había pedido clemencia por ella mientras enloquecía.

Porfirio Díaz sintió terror cuando vio la enorme delegación de belgas y austro-húngaros avanzando y rodeándolo ahora a él. Lo mejor era emprender la retirada. Juárez le negó el permiso, la patria lo reclamaba y debía resistir, pero no fue por mucho tiempo. En dos semanas cayó el general Díaz, fue hecho prisionero y los restos del general fueron enviados a Juárez como una señal de que el siguiente en ser ejecutado sería él.

Bajo una noche enmarcada por una luna que no dejaba de brillar, Maximiliano, hambriento y con principios de disentería, escuchó el clarinete que anunciaba el arribo del ejército imperial y pensó que era presa de un delirio, pero el fiel Tomás Mejía le dijo que estaban salvados, que se estaba rompiendo el cerco en la parte oriental de Querétaro. El emperador sintió cercana a su esposa, como en los días que caminaban tomados del brazo por el Paseo del Emperador. La rabia, la impotencia y la soledad se habían convertido en furia, coraje y certeza. La hora marcada de Juárez, el traidor, estaba más cerca.

Escobedo resistía, pero le faltaban hombres y muchos soldados liberales se vendieron cuando supieron que la legión belga era más numerosa que la de ellos. No querían morir y preferían comer subordinándose al enemigo. Escobedo se replegó y salió huyendo con dirección al último bastión del país liberal: El Paso, donde un Juárez demacrado y anímico se resistía a rendirse a la emperatriz.

Uno a uno de los lugares claves fueron cayendo bajo el dominio imperial: Guadalajara, Acapulco, Mérida y la vorágine seguía avanzando hacia la ratonera donde seguía refugiado un Juárez que ya no sabía cómo luchar. El ímpetu del presidente, su obstinación que lo había hecho ganar decenas de batallas, estaba ahora en el ocaso. Inseguro de sí, no sabía si entregar a los norteamericanos lo que quedaba de México para poder continuar o resistir de manera digna. Su altura política le dictó lo segundo.

Ahora fue El Paso la que fue sitiada de manera implacable y feroz. Allí estaban todos: Leonardo Márquez, Salm-Salm, Mejía y un Maximiliano que había recobrado peso, estatus y la seguridad de su nobleza. Quisieron ser igual de duros que Escobedo en Querétaro, cortarían el agua y los que estuvieran dentro morirían de inanición y sed, pero esto no contaba con la abundancia del occidente para resistir. El escrutinio de la estrategia se sometió a la voluntad de la emperatriz, por dentro anhelaba que los traidores suplicaran sedientos piedad, pero el desgaste sería mucho y el triunfo costoso. El desierto daría una pronta victoria al ejército Imperial, sin gloria, pero efectiva.

La tibia respuesta de Maximiliano y Carlota al cerco de El Paso provocó la primera desavenencia con el ejército belga. Ellos querían ir pronto, exterminar el último reducto con la crueldad y el castigo ejemplar que se merecía el indio de Juárez. Pero el emperador quería esperar a que el presidente se entregara por su cuenta y marchara al cadalso con dignidad. Nadie estaba dispuesto a ceder. Leopoldo desde Bruselas había dado la orden de retirarse del país si no se vencía pronto a Juárez. Carlota no se intimidó, Maximiliano le pidió mesura, pero ella no se acobardó, gritó y dijo que las cosas se harían a su manera. Los amenazó con echarlos ella misma, total, cada vez más huestes se unían con fervor al ejército imperial.

-Adelante, el puerto de Veracruz es muy grande para zarpar –rugió arrogante la emperatriz al presidente de la delegación belga. Las únicas órdenes que se siguen son las mías y las del emperador –remató.  

 Era cuestión de horas, a lo mucho le daban dos días. Benito ya no tenía el apoyo de Lincoln, Carlota ya estaba negociando con Estados Unidos el reconocimiento de Maximiliano como Emperador de México a cambio de un pedazo de las californias y aquellos liberales que aún asaltaban por el centro y sur del país languidecían como el proyecto liberal. Las órdenes desde Bruselas fueron enérgicas, entrarían por él, aunque la ciudad quedara devastada, aunque la sangre y la violencia ejemplar se desbordaran.

Maximiliano se opuso. Fueron largas horas de discusión, los belgas prometieron no entrar, pero apenas se durmió el emperador y su ejército, la legión de Leopoldo II entró a la ciudad con saña y rencor acumulado. Aquel fue un genocidio que le restó altura y dignidad al triunfo del Imperio, pero la misión se cumplió: Juárez encadenado y con la mirada en el suelo. La primera en ser notificada fue la emperatriz, las energías desgastadas volvían, las sombras de la locura desaparecían y las manos, tersas y encallecidas al mismo tiempo, se preparaban para acariciar, de por vida, la dureza del cetro imperial. Esbozó una sonrisa y se sintió aliviada.

Después de un juicio sumario, la tarde del 20 de junio de 1867, Benito Juárez, junto con su general Mariano Escobedo, fue fusilado en la plaza de armas de la ciudad de El Paso. Marchó altivo, nunca mostrando rencor o encono, tratando de conservar hasta el último momento la fortaleza que le sirvió para defender la soberanía de su nación. Juárez fue condenado por traición al Imperio y antes de que se le vendaran los ojos para fusilarlo sentenció con amargura:

-Ustedes no matan a un presidente, ustedes están matando a una nación.

Y los fusiles sonaron certeros y puntuales a las 10:55 de la mañana frente al emperador, la emperatriz y la delegación belga. Carlota lo seguía fría, escrutando cada uno de sus movimientos, altiva y digna, sin dejarse tentar por el cáncer de la compasión, era él o su cetro. Esta vez no habría fortuna que pudiera salvar al indio que con tanta gallardía había enfrentado a los invasores. Apenas sonaron los ruidos que acribillaron a Juárez, Carlota sujetó con fuerza la mano de su esposo y le sonrío enternecida, habían recuperado su Imperio. El cuerpo de Juárez, con su traje negro austero, cayó tendido en el piso. Las fotos del cadáver de Juárez en su ataúd se vendieron por medio peso al día siguiente en la misma plaza donde se le fusiló.

Lo demás que siguió fue Historia: la ciudad de El Paso se nombró “Ciudad del emperador”; los belgas crearon un protectorado en Sonora que exprimieron con voracidad; Carlota estableció el español y el alemán como lengua oficial del Imperio y, al morir el nieto de Agustín de Iturbide, heredó el trono, siempre en tensas relaciones con el Imperio de Leopoldo II.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, el Imperio Mexicano, por sus raíces austriacas, no vaciló en reaccionar a lo acontecido en Sarajevo y fue del lado de la Triple Alianza. Estados Unidos solo esperó el hundimiento del Lusitania para decidirse a invadir a sus vecinos nuevamente. Los mexicanos se aferraron con coraje a Chihuahua y Coahuila, siempre al borde de la anexión durante el tiempo que duró la guerra, pero la intervención forzada y decidida de Bélgica y Austria-Hungría impidieron que se desmembrara el Imperio que habían fundado junto con Carlota y Maximiliano, segundos padres fundadores de México.

Sí, siguió la broma en el castillo de Chapultepec, mientras se firmaban los tratados de paz al final de la guerra, en el salón que llevaba el nombre de la emperatriz: Si Juárez hubiera vencido al Imperio se llamaría Paseo de la Reforma y nunca se le hubiera conocido por el nombre de El Paseo del Emperador.  

46 comentarios

Excelente novela. Bien escrita y con mucha imaginación. Sería interesante saber que paso más allá de la primera guerra mundial. Y como se pudo desarrollar el imperio en el aspecto social,económico,cultural y político. Saludos

Drama familiar, intriga política, trasfondo bélico, locaciones exóticas… Jesús, disfruté mucho este épico relato y me dejó con ganas de conocer más sobre México.

Usaste un estilo verité que daba la sensación de estar ante una historia oficial y eso le dio mucho peso al relato. Mucha credibilidad, que, partiendo del ejercicio de imaginar una historia paralela, hace más disfrutable «El paseo».

A pesar de su extensión, no se me hizo largo. Es más, todavía habría preferido que te detuvieras un poco más en los sentimientos de Carlota, con quien empatizo (en la vida real y en este relato). El cuento hubiese quedado más largo, sí, pero siempre justificado por la cantidad de eventos que se suceden.

Espero te animes a escribir otro cuento para Bandapalabra.

Es una historia muy aterrizada y que al igul te hace comprender muy bien la historia. Me gusto la relacion que tiene este cuento con la historia y con lo que paso realmente. Es importabte que el escritor haya considerado no escribirlo tan largo ya que cualquier persona podria leerla en algun tiempo libre que tenga. Me gusto mucho la redaccion.

Tiene una buena cronología, tiene contexto de cada uno de los personajes, además me ayudó mucho a comprender la época del segundo imperio mexicano, y de como acabó, me gustó mucho este final alternativo que explica muy bien que hubiera pasado si Carlota hubiera tenido el apoyo de las monarquías europeas para vencer a Juarez

Me gusto la historia,por que tiene querencia todo el texto y sigue un orden y te ayuda a comprender mas sobre el segundo imperio es breve y conciso y también como te da una perspectiva de como sería si hubiera ganado Carlota y Maximiliano y todo lo que hay de por medio para que pudieran lograrlo.

Me agradó mucho la historia por la manera en la que está escrita y en que se conectaron las ideas y eventos para crear esta variación de la historia de México. El cambio que se les dió a los eventos ocurridos me pareció interesante y me entretuvo bastante. A pesar de no ser vompletamente verídico, tiene estrecha relación con dicha época por las fechas, los personajes, lugares, etc. Si Maximiliano hubiera ganado la guerra creo que hubiera cambiado la mayor parte de la historia de México pues como se menciona, tendríamos ascendencia austro-húngara y habríamos actuado a las situaciones que se presentaran de la manera en que actuara Austría-Hungría. Sencillamente por decir, sería común ver a alguien en la calle hablando alemán y entenderíamos lo que dirían.

Este cuento esta relacionado con el II imperio mexicano debido a sus personajes históricos, la historia y los lugares en los que sucedió, te da una perspectiva enteramente diferente a como fueron las cosas, es sorprendente como este final alterno bien pudo haber pasado, nuestra lengua pudo haber sido diferente, no hubiéramos tenido las mismas leyes ni nada de lo que conocemos actualmente, me gusto mucho por la forma en la que esta escrito y la forma en la que trata la política para hacerlo aun mas interesante, es un gran cuento.

Muy buen cuento, se dan muchos detalles historicos no solo de éxico sino de Europa y Estados Unidos, por lo que es facil imaginarse en esa situación, se puede ver como cambia toda la historia de un país solo porque una monarquía europea se apiadó de México. Es un muy buen cuento te da la coronología de los sucesos que si llegaron a pasar y los que no pasaron, me parece impresionante como se puede deducir que habría pasado en México si el II Impero hubiera triunfado. Si eso en verdad hubiera pasado seguramente México se hubiera visto muy involucrado en la 1ra guerra mundial, siempre apoyando a Austria Hungría, Alemania e Italia, por lo que nuestra relación con estados unidos sería muy mala, probablemete hubieramos estado en un conflicto belico para eitar su expansión, así mismo México se hubiera visto afectado con el tratado de versalles.

Está realmente interesante el cuento. Me gustó mucho la redacción y cómo en ningún momento se hace tediosa la manera en la que los hechos se narran, todo va muy fluido y esta muy bien enlazado, además de que en la trama siempre se presentan sucesos que te hacen querer saber qué seguirá después y cómo los personajes resolverán las problemáticas y el hecho de que se hable de cómo estos personajes con gran enlace a nuestra identidad se sentían, pienso que le provoca al lector la necesidad de empatizar con ellos lo que hace interesarnos más por la lectura, pero sobre todo, hablando de la trama, ésta esta basada en la verdadera historia del II Imperio Mexicano incluyendo a todos los personajes verídicos participantes del suceso y sus características más emblemáticas solo que en un contexto diferente y empleando éstas cualidades en soluciones y actos distintos para la consumación de las problemáticas o guerra en sí, obligándonos a analizar e imaginar una versión alternativa de lo que pudo haber pasado si Juárez no hubiera ganado la Guerra, como el idioma alemán como una de nuestras lenguas oficiales, la gran relación que se tendría con Austria, las probables invasiones Norteamericanas, la participación de México en la Guerra Mundial, las diferencias en las mezclas raciales y culturales, o hasta la llevada de México a ser parte de una potencia mundial podría ser una posibilidad.

Usualmente los cuentos acerca de historia no me llaman tanto la atención ya que luego me cuesta entenderlos, pero este cuento es el mejor que he leído acerca del II Imperio Mexicano, el cuento se explica muy bien y es fácil y entretenido de leer, la manera en la que se explican los hechos y la manera en la que se explican los personajes es muy buena, el cuento sabe relacionarse bien con la participación de México en la primera guerra mundial, como Carlotta se fue «enfermando y deteriorando» mentalmente buscando un ejército, los conflictos entre pensamientos liberales y conservadores, la razón de los actos de Benito Juarez, etc. El cuento contiene varios sucesos pero es fácil su comprensión y sirve muy bien para entender este periodo.

Lo que hubiera pasado si Maximiliano hubiera ganado es que:
1.- tendríamos un distinto idioma como lengua oficial.
2.-hubieran existido más invasiones
3.- habría una diferencia/conflicto entre pensamientos conservadores y liberales.

La verdad este cuento me gusto bastante, porque se puede ver cuales son algunos sucesos ocurridos en la historia del II Imperio Mexicano, también cuenta muy detalladamente como ocurrieron los hechos y cuáles eran las posturas que tomaban en cada una de las situaciones que estaban ocurriendo, por otra parte me gusto como se escribió y la manera en la que se cuenta con los personajes y las cosas ahora serían muy diferentes si Maximiliano hubiera ganado la guerra como nuestro idioma.

Primero que nada me fascino el cuento y me interesa mucho como le da el autor la forma de que pasaria si carlota hubiera ganado.
La historia habla de que, que hubiese pasado si los franceces con ayuda de maximiliano y carlota en el gobierno en mexico, y si se optiene una gran diferencia al lo que paso realmente, desde como empezo entre las batallas que se ganabam y perdian, hasta el fusilamiento de un lider, y en este caso el cuento nos da la otra cara de la moneda.
Reiterando ami me fascino la historia por el hecho de que nos enseña en otras palabras la otra cara de la moneda, ademas la constancia y el empeño de ambos lados por intentar ganar y salir con la victoria, ademas del hecho que no es verdad estaria interesante como fuese mexico como un territorio frances.
Y me lleba al siguiente punto, si maximiliano quedase victorioso, hoy en dia hablariamos frances o aleman y en un momento fuimos una republica parlamentaria y que la historia no seria enseñada de que fuimos triunfadores sino perdedores y que ademas aun con tanto esfuerzo no se logro.

El cuento esta muy bien hecho, realmente lo narra como sí realmente pasara, se relaciona ya que pues es lo que pasaria en mexico si carlota si llegara a tiempo con sus soldados y lograr decapitar a Benito Juarez, y toma en cuenta los sucesos que pasaron antes y despues de, ya que en la historia que enseñan en las escuelas, no se especifica que tiene que ver Maximiliano con la primera guerra mudial o asi.
Sinceramente yo disfrute leer este cuento ya que, primero no tenia nada que hacer y segundo como bien lo mencione antes, la forma en que es narrada la historia hace que te atraigas mas por esta y asi sigas leyendo o imagines que pasara, en un momento del cuento pense que este si era real, quede impactado.
Si maximiliano hubiera ganado la guerra probablemente cambiaria mucho mexico, puede ser que se considere el español como una lengua indigena que casi ya nadie habla, que se cambie el idioma nacional o que se cambiara el nombre de mexico a colonia austria-hungara, tambien muchos de los lugares mas famosos no exsistirian o serian nombrados de otra forma.
Mexico ya no seria el mismo

1- Tendríamos casi todo diferente en nuestro pais como la lengua y las costumbres
2- Debido a eso hubiera habida mas invasiones
3- Se haria un conflicto entre los puntos de vista de liberales y conservadores

Es un cuento interesante con escenarios muy detallados y una muy buena narración. Nos habla de lo que pudo haber pasado si el II Imperio no hubiera ganado y como algunas potencias europeas de la época hubieran ayudado a Carlota y Maximiliano a derrotar a Juárez. Pienso que talvez Maximiliano no hubiera podido gobernar México y que en un futuro habrían ocurrido muchas rebeliones en el país con las que no hubiera podido lidiar. Me gusto mucho el cuento porque es interesante imaginarse una historia diferente a la que en realidad ocurrió.

Esto se relaciona con el emperador quien fue que fundó el segundo Imperio mexicano y cada uno de sus acontecimientos pero con otro final y me gustó porque nos enseñó lo importante que se la historia y lo frágil también y creo que hubiera caído en unos años porque creo que México por su cultura no es como de es estilo.

Excelente cuento e interpretación de los hechos, el autor tuvo toda la preparación necesaria para relatar estos hechos con lujo de detalle, además de combinar la historia con un toque interesante para hacerla mas atractiva e interactiva para los jóvenes y las poblaciones interesadas, todo el tiempo se mantiene enfocado por el autor un punto de vista muy particular que ayuda a comprender mejor la situación actual, ademas de proveer otras alternativas para el lector de explorar las diferentes cosas que sucedían en el momento y la trascendencia de los actos de Juárez, y es admirable la forma en la que se representa la victoria de Juárez y como esto hubiera cambiado de manera drástica el mundo actual y la vida actual que llevamos los Mexicanos . En conclusión el autor fue una joya y debería ser rico.

1.- Todo hubiera cambiado, dejando una monarquia la cual no tenemos hoy en dia y el idoma tambien seria diferente, al igual que las costumbres y tradiciones.
2.- Me gusto ya que la redaccion y lo que cuetna el libro te hace pensar que la historia fuera as. Al igual que tuvo un final parecido al ocurrido en la realidad, pero ahora con Benito Juarez.
3.- Todo cambiaria, teniendo un pais completamente diferente en costumbre, idiomas y tradiciones que identifica a nuestro pais. Al igual que hubieran habido guerras.

Es un cuento muy bueno, puesto que te da un montón de detalles, por lo que es fácil sentirse inmerso en el cuento, esta muy bien narrado. Habla de que hubiera pasado si México hubiera perdido la guerra. Yo creo que no hablaríamos el mismo idioma, el país actualmente sería mejor, puesto que seguiría siendo gestionado por Francia, puesto que una independencia de Francia sin ninguna ayuda externa sería muy difícil.

Este cuento esta muy bien redactado, me gusto mucho por la manera en la que relata los eventos del II imperio mexicano y la forma en la que representa personajes como Maximiliano me parece muy real y se nota la inmersión que causa la historia. El cuento te deja pensar escenarios como, que hubiera pasado si Mexico hubiera perdido la guerra, personalmente creo que México se hubiera desarrollado como un país totalmente diferente de la misma manera que europa del suroeste. gracias a que el cuento te da la libertad para pensar estos escenarios, es por eso que me encanta este cuento 9.2/10

El cuento esta muy bien relacionado a el II imperio Mexicano por los sucesos ocurridos en esa e´poca todos los acontecimientos y los personajes que fueron emblematicos en esa época los lugares donde ocurrieron y como los personajes resolvieron de alguna una manera los problemas que ellos pasaron en Mexico si Maximiliano hubiera ganado Mexico seria bastante diferente y me gusto el cuento por que te adentra a las situaciones y a los momentos que estaban pasando y te hace pensar en como hubiera sido si algunas cosas hubieran sido diferentes

En mi opinion es una buena lectura, entretenida y facil de comprender, me gusto mucho como fue narrada la historia al igual de como se desarolla ya que en ningun punto te aburre, durante la lectura se puede apreciar que esto ocurre duarnte el segundo imperio mexicano ademas nos hace preguntarnos que es lo que hubiera pasado si maximiliano hubiera ganado la guerra lo cual yo creo que la unica difernecia seria que mexico podria ser mejor incluso llegando a ser un pais mejor que en el que vivimos actualmente.

-Toda la historia se desarrolla entorno a los hechos del II Imperio mexicano solo que desde un enfoque completamente distinto, poniendo la historia de cabeza.
-Si Maximiliano hubiera ganado la guerra, la sociedad mexicana seria completamente distinta, la cultura seria una mezcla latina con dominancia europea, sin mencionar el cambio que tendría en las relaciones entre México y Europa. Países como Bélgica y probablemente Inglaterra influirían de forma directa en las decisiones políticas de México y el tipo de gobierno seria distinto, se perderían muchas tradiciones y costumbres.
– Me agrado que el cuento se empeña en dejar en claro las situaciones de la época con un enfoque realista y convierte esa situación en un final no muy alejado de la realidad por lo que no cuesta trabajo imaginar el escenario y los sucesos. Es interesante ponernos a pensar en un final de este tipo ya que México es reconocido a nivel mundial por sus usos y costumbres e imaginar que estos desaparecerían solo con un cambio en la historia es intrigante.
– Me agrado como el autor fue tejiendo el hilo de la historia, lo hizo de manera acertada y realista. Muy buen cuento

Se me hizo muy interesante ver la forma en la que la historia pudo haber cambiado si el Segundo Imperio Mexicano hubiera durado hasta nuestros días, con la realeza Austro-Húngara teniendo territorios en America, y me gustó imaginar cómo sería la sociedad mexicana, porque aunque creo que no seríamos Austriacos, ni nuestra cultura sería germánica, puede ser que ahora seríamos parte de la Unión Europea, o un protectorado de Austria o de Hungría, aunque se separaron y ninguno tiene realeza hasta la fecha.

lo narra como sí realmente pasara, ya que relaciona pues es lo que pasaria en mexico si carlota llegara a tiempo con sus soldados y lograran decapitar a Benito Juarez, y toma en cuenta los sucesos que pasaron antes y despues de, ya que en la historia que enseñan en las escuelas, no se especifica que tiene que ver Maximiliano con la primera guerra mudial o asi.

Es interesante como ver lo mucho que pudo haber cambiado la historia si el segundo imperio austrohúngaro y la realeza austro-húngara teniendo territorios en América hubiera durado hasta nuestros días, también me gusto la historia porque pude imaginar cómo sería la sociedad mexicana ya que no seriamos austriacos y puede que ahora seriamos parte de la unión europea, aunque hoy en día se haya separado.

La relación que tiene el cuento con el II Imperio es que se basa en escenarios, y personajes verídicos y también muestra como pudo ser otra posible versión de este Imperio.
La forma en la que esta redactada se puede ver como estos sucesos fueron un posible final, como se basa en las posibilidades que podían pasar en ese tiempo, y como te deja imaginar como hubiera sido todo diferente si hubiera pasado eso a lo que hoy es México.
Si Maximiliano hubiera ganado la guerra México seria muy diferente de como lo conocemos, desde la mezcla de culturas, los idiomas hablados, las creencias, las relaciones con otros piases y las diferentes influencias que tendríamos

Al leer este extraordinario cuento del II Imperio, me recuerda justo a cómo fueron los hechos reales, es decir, hay algunas cosas que menciona el cuento que sí pasaron, pero en difernte contexto, por ejemplo, lo de fusilar a Juárez, eso sí pasó pero el fusilado fue Maximiliano. La verdad a mi me gusto mucho el cuento porque te expresa cómo hubiera sido nuestro pasado si el II Imperio lo hubiera ganado Maximiliano. Y otra de las razones por las que me gusto es porque a pesar de que Carlota haya sido de la idea de un imperio, en el cuento la describen como una mujer empoderada que no le gustaba que le dieran ordenes y le gustaba dar ordenes, y rompe con esta idea y estereotipo de que las mujeres no sirven para puestos políticos o de poder. El México que conocemos ahora sería muy difernte si Maximiliano hubiera ganado, hablaríamos alemán, probablemente se viviría como se vive actualmente en Austria y en todos los países de Europa occidental. ´Pero defininitivamente nadie sería la persona que es hoy y tampoco los lugares mágicos de México serían igual de hermosos.

El cuento no me gusto porque esta totalmente fuera de la realidad y del contexto y seguramente si hubiera ganado Maximiliano, México sería un Imperio Austro Húngaro y el paseo de la Reforma rinde tributo a Juárez. Las leyes de Reforma son importantes.

Me gusto mucho el cuento, me gusto que le puso muchos detalles sobre la historia de Estados unidos y Europa, hasta pude imaginarme que estaba en ese momento, en el cuento se mostraba como una monarquia se queria apoderar de Mèxico.
Fue muy interesante como se pudo llegar a una concluciòn y saber que ubiera pasado si el ll imperio hubiera triunfado. Tal vez su hubieran ganado Mèxico pudo estar en muchas guerras gracias al gobierno, estariamos mucho en conflicto con Estados unidos y tambien se imbolucraria en el tratado de versalles y seguramente seria muy afectado.

El cuento como tal te da el otro lado de la moneda, la perspectiva surrealista y desde el lado de Carlota y las monarquías Europeas en el segundo imperio. Las cosas oficiales interpretadas en un sentido figurativo suponiendo que las cosas hubieran pasado de cierta forma y siendo Carlota la líder de ellas. Me gusto como se describe el avance de las tropas europeas y siempre esta presente la integridad y el realismo que representa a cada personaje, no importa como haya cambiado la historia los personajes conservan su personalidad y papel. Me parece un giro bastante grande como de ser una guerra civil mexicana se transforma a ser la mayor conquista europea la cual va a crear un nuevo imperio en américa y transforma toda la historia del futuro.
Seria pasar de España a Bélgica/Hungría para acabar en lo mismo, ser dominados por Europa y convertirnos en un imperio de conquista europeo.

Esta muy bien escrito y esto hace que podamos relacionar de una manera diferente con el II imperio mexicano, mas que nada me gusto como esta escrito y la esencia especial que se le dio y yo pienso que si hubiera ganado Maximiliano la guerra habría mucha diferencia de pensamiento entre liberales y conservadores.

Me gusto mucho el cuento, me gusto que le puso muchos detalles sobre lo que hemos visto en estas últimas clases, en el cuento se mostraba como una monarquía quería dominar México. Fue muy interesante pensar acerca de lo que pudo haber pasado si el II imperio lograba su cometido, tal ve si hubieran ganado estaríamos en conflicto con Estados Unidos y a la larga nos veríamos muy afectados

El cuento esta muy bien hecho, el crear una linea del tiempo alterna donde el imperio sale triunfador es muy interesante. Este cuento ayuda a entender los sucesos, personajes y hechos importantes sin contar la desviación. Si el cuento siguiera, primero México no se llamaría así, segundo creo que seria un país mas controlado y mas poderoso económicamente y militarmente hablando, y por ultimo creo que el Imperio tendría mas importancia a nivel mundial, seria considerado como uno de los países (o imperios) mas grandes del mundo.

El cuento es muy bueno. Me gusta que te da una versión diferente de parte de Carlota. Es bueno cuando las mujeres son parte de la historia y no nada más como esposas y amas de casa. La manera que te explica el II imperio mexicano es creativa y diferente. Aunque no es la exacta representación de la historia real, los personas nunca pierden su papel y personalidad. Es interesante pensar como hubiera sido si hubiera ganado Maximiliano, creo que hasta el día de hoy seguirían habiendo conflictos entre liberales y conservadores junto con muchas guerras.

La historia tiene que ver con el tema que estamos viendo por el tiempo en el que toma lugar, la premisa, y los personajes, que realmente son personajes históricos. Me gusta que explora el que hubiera pasado, en lugar de enfocarse en hechos y la perspectiva desde donde está contada.

Esta muy bien redactado, es muy simple de entender el tema de que tan impactante fue el II Imperio Mexicano. Me gusta como Carlota formó parte de la historia y no fue reconocida como ama de casa. Fue interesante como Bélgica y Austria-Hungría impidieron que se desmembrara el Imperio que habían fundado junto con Carlota y Maximiliano, segundos padres fundadores de México.

Relata de una manera increíble los eventos, lugares y personajes del II Imperio Mexicano dándole una perspectiva que deja muy claros los hechos y acontecimientos.
Me encantó que haya icluido diálogo y que haya sido escrito con un estilo tan prsonal y surrealista, esto abre mi mente a conocer más a mi país y de diferentes maneras no solo la «tradicional»
Idioma, tradiciones, costumbres, todo esto habría sido diferente si Maximiliano hubiera ganado la guerra.

Es un cuento bien escrito ya que tiene una manera muy detallada de explicar los escenarios y contarnos la historia e incluye no solo la historia sino posibilidades de lo que pudo haber pasado en diferentes circunstancias.

Muy buen cuento, es realmente interesante, me encanto la forma en la que está redactado porque te da un sentimiento de estar viviendo los hechos relatados, además te ayuda a empatizar con cada uno de los personajes, sobre todo con Carlota. Otra cosa que me gusto es la intriga que te genera cada uno de los sucesos, siempre quieres saber qué va a pasar después. Es obvio que el cuento relata la historia del Segundo Imperio mexicano, eso lo podemos ver porque se incluyen los mismos personajes con las mismas cualidades participando en los mismos sucesos en los mismos lugares, sin embargo, usando sus recursos y cualidades de distintas formas para obtener un resultado diferente. El cuento te conduce a imaginar qué hubiera pasado si Juárez perdiera la guerra y las consecuencias de esto serían que el alemán sería la lengua oficial del país. Las leyes del país serán extremadamente diferentes. Austria seria de los mayores aliados de México. Habríamos participado en las guerras mundiales. Probablemente tendríamos conflictos o invasiones por parte de Estados Unidos, Etc.

Este cuento esta relacionado con el II imperio mexicano debido a sus personajes históricos, también la perspectiva surrealista y desde el lado de Carlota y las monarquías Europeas en el segundo imperio. algo que está padre es que te genera intriga que te cada uno de los sucesos, al igual el que haya icluído diálogo y que haya sido escrito con un estilo tan personal. Considero que si Maximiliano hubiera ganado el México que conocemos hoy en día sería muy diferente desde la mezcla de culturas, los idiomas hablados, las creencias y demás.

Desde mi punto de vista me gustó muchísimo, ya que pude imaginarme de momentos como seria vivir en esa época, al igual que me sentí muy atraído por seguir leyendo más y más acerca de la historia.
Se relaciona en muchas cosas con el II Imperio mexicano porque el paseo del Emperador actualmente se llama paseo de la Reforma y siento que es una de las cosas con más relación tiene el pasado con la actualidad
Si Maximiliano hubiera ganado la guerra, México habría pasado por muchas más etapas y cambiar muchas cosas de la historia que conocemos tales como participar en la 1ra Guerra mundial, etc.

Yo pienso que el cuento esta muy bien relatado ya que te da detalles exactos y que son faciles de interpretar porlo que hace que la lectura no sea tediosa o aburrida, si Maximiliano hubiera ganado la guerra muchas de las cosas que hoy en dia se hacen o se ven serian diferentes como el lenguage, las costumbres, pero sin duda alguna el cambia que seria mas radical seria el tipo de gobierno

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